Entrevista con el Maligno

satan
LD: Lucifer, Satanás, Belcebú, Luzbel… Tiene usted más nombres que el censo electoral. ¿Cómo prefiere que le llamemos?

D: Pues mire, prefiero que me llamen Manolo, no por nada, sino porque me llamo así desde el principio de los tiempos.

LD: ¿Manolo? Pero… ¿qué nombre es ese para una Suprema Deidad Maligna?

D: Pues oiga, es el nombre que consta en mi documento de identidad (nos lo enseña). En cuanto a los nombres raros, lo que sucede es que después de expulsarme del Paraíso, Dios organizó un brainstorming de nombres atávicos para hacerme parecer más temible ante la opinión pública. Puro márketing vilipendioso.

LD: Señor Manolo, ¿cómo pudo pasar de ser el favorito de Dios a su Némesis?

D: Como le digo, fui expulsado del Paraíso.

LD: ¿Qué le hizo merecedor de tal deshonor?

D: Desde el primer momento me posicioné contra la idea de La Creación. No compartía la absurda idea de ponerse a crear por crear, así, de buenas a primeras. Llevábamos toda la Eternidad viviendo plácidamente en la inmaterialidad y no entendía la necesidad de generar toda una retahila de seres. ¿Para qué? ¿Para que anduviesen por ahí sueltos tocando los cojones? Pues no.

LD: O sea, que se oponía usted al milagro de la vida…

D: ¿Milagro dice usted? Yo más bien lo definiría como un capricho. Aquello fue una grave irresponsabilidad. Crear universos es como regalar perritos en Navidad, al principio es muy bonito y eso, pero luego te cansas y dejas de prestarle atención y terminas abandonándolo en una cuneta. No quería ser partícipe de tal despropósito.

LD: ¿Entonces fue una discrepancia con el jefe lo que motivó su expulsión?

D: Exactamente. Es lo que pasa cuando llevas toda la Eternidad rodeado de ángeles trepas que no hacen más que loarte y dorarte la píldora: que te endiosas (guiño, codazo) y terminas por no encajar bien las críticas. En todo caso, no me arrepiento de la postura que tomé entonces, a la vista está que el resultado de tanta creación fue una gran mierda.

LD: Alguna responsabilidad le corresponderá a usted en esa gran mierda como Señor del Mal…

D: ¿Señor del Mal? ¡Por el amor de Dios! (guiño, codazo). ¡No me venga con tópicos! ¡Cuán cierto es que la historia la escriben los poderosos! Yo lo único que he hecho ha sido trabajar toda mi vida y en la medida de mis posibilidades, tratar de arreglar un poco todo este desaguisado. De Señor del Mal nada de nada. Lo que hay es mucha manipulación.

LD:¿Insinúa usted que no es malvado?

D: No es que lo insinúe, es que lo niego categóricamente. Mire si seré malo que en una eternidad y media que llevo vivida todavía tengo las manos limpias de sangre. Piénselo. No hay en toda la historia documentada ni una sola muerte que se me pueda atribuir. No creo que pueda decir lo mismo ese Dios bondadoso al que tanto veneran. ¿Tengo que recordar los capítulos acontecidos con motivo del Diluvio, las masacres de Sodoma y Gomorra o las plagas de Egipto? ¿Cuántas víctimas inocentes se produjeron en estos casos? Y no lo digo yo, lo dice su propia Biblia. Pero claro, el malo soy yo.

LD: Pero usted tentó a Eva provocando el pecado original. Y de paso nos condenó a todos a ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente, ¡hijodeputa!.

D: Lo del Jardín del Edén era una burbuja que claramente no se podía mantener. Seamos serios, por muy ególatra y caprichoso que uno sea, lo que no se puede hacer es crear una especie a tu imagen y semejanza, dotarla de libre albedrío, de instintos, de curiosidad innata y pretender que se someta a una serie de normas arbitrarias para tu propia diversión. ¿Sabe lo que creo? Que Dios es un acomplejado, y sólo creó a la especie humana para sentir que tenía autoridad sobre alguien. ¿Usted cree que es justo que alguien deba sentirse culpable por comer una manzana? Yo creo que no. Y así se lo hice saber a aquella chiquilla. Le dije “tú si quieres comer, come, mujer, no hagas caso del viejo, que está chocho”. Y sabe usted, creo que el tiempo me ha dado la razón, Dios es un acomplejado que les utiliza para alimentar su maltrecho ego. Fíjese si no en todas las putadas que le hizo al Santo Job, y total ¿para qué? ¿para poner a prueba su fe? ¿qué majadería es esa? O cuando le pidió a su amado Abraham que sacrificase a su hijo… ¿a qué coño estamos jugando? En cuanto a lo de ganarse el pan con el sudor de su frente, creo sinceramente que si no hubiese sido una manzana, hubiese sido un becerro de oro o vaya usted a saber qué otra enorme estupidez. Además, ¿no dicen ustedes que el trabajo dignifica al hombre? A ver si se aclaran, coño.

LD: No culpará también a Dios de ir por la vida poseyendo a personas inocentes…

D: Ah, sí, las posesiones… Bueno, debe usted saber que la mayor parte de “endemoniados” que se atribuyen no tienen nada que ver conmigo, pero no le negaré que de tanto en cuanto sí, me meto en el cuerpo de alguna persona, pero oiga, para ayudar. Normalmente poseo a personas tímidas y algo retraídas y les enseño a realizar performances tremendamente divertidas como caminar boca abajo, flotar en la cama o poner muecas graciosas, actividades que sin lugar a dudas contribuirán muy positivamente a mejorar su vida social. En otras ocasiones poseo a personas de escaso nivel cultural y trato de inculcarles el conocimiento de lenguas que desconocen… ¿En serio es tan censurable enseñar idiomas a la gente? Venga, no me joda, hago una labor social…

LD: A los poseídos también les salen llagas horripilantes…

D: Las llagas no las provocan las posesiones, sino los exorcismos. Duchan a los pobres infelices con agua bendita, la cual mantienen estancada en pilas en las iglesias… es agua que no se renueva, que no circula, en la que todo el mundo mete las manos… La Iglesia desconoce las más elementales normas de salubridad, no es de extrañar que al entrar en contracto ccon la piel se produzcan tremendos sarpullidos. En el infierno somos mucho más limpios.

LD: Entenderá usted que como gerente de un lugar lleno de fuego donde se dedican a torturar eternamente al personal le consideremos un poquito cabronzuelo.

D: Otra leyenda. Mire usted, cuando yo fui desterrado el infierno era un lugar extremadamente frío y oscuro. A lo largo de los siglos, con ayuda de todas las almas que han llegado rebotadas del “paraíso” nos hemos dotado de un vanguardista sistema de calefacción e iluminación gracias al que hemos hecho del averno un lugar acogedor. Aquí no llega la electricidad ni nada parecido, de ahí que el fuego sea un elemento esencial para nosotros. Y lógicamente, todo el que entra aquí tiene que trabajar, a ver si cree usted que semejante caldera se mantiene sola. Pero podemos presumir de respetar derechos sociales, jornada intensiva de ocho horas, 2 pagas extras y un mes de vacaciones, además de los días de asuntos propios. Nos hemos dotado de un sistema de organización del trabajo puramente colectivista, logrando unos índices de felicidad desconocidos en ningún otro inframundo.

LD: Nos deja usted sin palabras… ¿Hay algo que quiera añadir para los lectores de nuestro blog?

D: Que no se dejen manipular. Yo sólo soy un chivo expiatorio en toda esta historia, un burdo intento por parte de Dios para desviar la atención de la patética gestión de un universo que nunca debió ser creado. Dejen de mirar para otro lado. Dios lo que tiene que hacer es dimitir y adelantar el Apocalipsis.

LD: Muchas gracias, señor Manolo.

D: Con Dios.

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2 comentarios sobre “Entrevista con el Maligno

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